Rosa Deulofeu González
Vida y Memoria
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ASSOCIACIÓ AMICS ROSA DEULOFEU
Apuntes biográficos

Infancia y adolescencia

 

 Rosa nació dos días después de la celebración de la Festividad de la Virgen de Montserrat, el día 29 de abril de 1959.

 

      Fue bautizada en la Parroquia de San Jaime, parroquia muy vinculada a las familias,

tanto que en ella fueron bautizados sus padres, allí se conocieron, cantando en la Coral Santiago, que dirigía su tío y padrino Jordi González. Sus padres Joan y Montserrat, se casaron en San Jaime el 30 de agosto de 1955, que en aquellos tiempos se celebraba la festividad de Santa Rosa.

     Y como no podía ser de otra forma, Rosa al igual que su hermano Antonio, fue bautizada el día 7 de mayo de 1959. Siendo sus padrinos su tío Jordi y su abuela Rosa, madre de su padre y de la que siempre guardó un inolvidable recuerdo, puesto que murió siendo ella muy jovencita y siempre guardó en su habitación una fotografía de la abuela Rosa.

  La Primera Comunión la celebró en día 12 de octubre, festividad de la Virgen del Pilar, en la misma parroquia de San Jaime.

 Todos sus estudios de párvulos hasta COU. Los realizó en las Escuelas Pérez Iborra, junto con su hermano.

 

      Una característica a resaltar de ésta época, eran su aplicación y disciplina. Siempre tenía buenas notas, era alegre dulce y con muchos amigos y destacaba su profunda espiritualidad, fruto de esta espiritualidad fue su activa participación en la vida parroquial de San Justo y Pastor y sobretodo en la juventud de San Jaime. También durante los veranos que pasaba en Sant Celoni, población a la que siempre ha estado muy vinculada la familia Deulofeu, colaboró con la juventud y con el centro de “esplai” de la Parroquia Juventud.

 

      En abril de 1979, ganó las oposiciones para entrar fija a La Caixa en la oficina central de alta dirección.

 

      Su inquietud religiosa y su deseo de trabajar para Cristo la llevó a dedicarse más intensamente al apostolado, en 1981 entra en contacto con el grupo femenino “Clara Eulalia“ deja el trabajo de La Caixa y cursa estudios básicos de Bíblia y Teología y participa en la Asociación Cultural “Ambit María Corral”.

   Los 80, son años decisivos para concretar su vocación al servicio de la evangelización de la juventud, se dedica plenamente a la educación del tiempo libre desde el movimiento de Centres d´esplais cristians, de la que será primero secretaria general y más tarde Presidenta, también trabajó en la Fundación Pera Tarrés.

 

 Delegación de la juventud

        El Cardenal Ricard Mª Carles, la nombra Delegada Episcopal de la Juventud de la Archidiócesis de Barcelona el 14 de Julio de 1993.

      Será muy importante su participación en “l´aplec de lÉsperit” de Manresa, este será el inicio de 11 años de trabajo en la Delegación de la Juventud, anima la celebración de la escuela de Plegaria de Jóvenes en la Catedral. Inicia la organización y la actividad de la Acción Católica General del Movimiento de Jóvenes Cristianos, trabajando interdiocesanamente en el directorio de la Pastoral de Jóvenes, así como en la preparación de los “Aplecs de l´Esperit” de Gerona, Vilafranca i Seu d´Urgell”, también dedica un gran esfuerzo en el trabajo catequético de la confirmación y de la preparación del material de formación del Movimiento Cristiano de Jóvenes.

        El trabajo en la Delegación es de una total entrega, cabe destacar la organización desde Barcelona de las Jornadas Mundiales de la Juventud que periódicamente presidía su muy querido Papa Juan Pablo II en muchas ciudades del mundo, Santiago, París, Roma y Toronto.

 Fue Madre Conciliar en el Concilio Provincial de la Tarraconense.

 

      Llevó la coordinación y organización da la “Peregrinación de confianza sobre la tierra”, encuentro de Taizé celebrado en Barcelona desde el 28 de diciembre de 2000 hasta el primero de enero de 2001, cabe destacar que siempre se sintió muy vinculada con la obra de Taizé. También colaboró con la Peregrinación a Lourdes que la Hospitalidad organizó para los jóvenes, en estrecha colaboración con su hermano que en aquellos tiempos era Conciliario, le impactó en sobremanera su peregrinaje a la Virgen de Lourdes.

 Cabe destacar también su gran devoción a la Virgen de Monteserrat y sus constantes contactos con la Comunidad Benedictina.

  Su último esfuerzo, nunca mejor dicho de de esfuerzo, fue en el encuentro del Papa Juan Pablo II con los jóvenes en Cuatro Vientos (Madrid), a su regreso a Barcelona, se encontraba agotado y tuvo que ingresar en el hospital donde le diagnosticaron su irreversible enfermedad.

 

 Actividad periodística

    Firmemente convencida de que la Palabra de Dios tenía que llegar a todo el mundo, su actividad divulgadora la ocupó y preocupó en sobremanera. Dio infinidad de conferencias que preparaba con gran esmero, nunca las repetía, aún tratándose de igual tema, entendía que tenía que tener presente el público a quien iba dirigido y añadía, primero tengo que pasarla por el corazón.

     Entre las muchas conferencias que guardamos, destaca la importancia que ella daba a la oración que la definía como acto de fe que pone en constante diálogo al hombre con Dios. Por tanto, decía, la eucaristía es la mejor plegaria, es una oración a tres bandas:

Tu, yo con Jesús y los hermanos del mundo.

    También dedicó todo su esfuerzo a los programas de radio, hablaba con voz dulce y convincente y como era muy meticulosa en todo prepara todos los programas con mucho cuidado y cuando hacía una entrevista te dabas cuenta de que la había preparado hasta el más mínimo detalle a fin de que el entrevistado pudiese expresar todos sus conocimientos. Esta actividad la desarrolló en Radio Estel con el programa “Mar de claror” y también con un programa regular en Radio Hospitalet con M.Felip Juli.

   También cabe destacar sus intervenciones en la televisión. Las entrevistas que le hicieron, sobre todo en TV3 y de las que se guardan varias grabaciones, manifiestan una gran capacidad de comunicación.

 

 ¿Cómo era Rosa?

 
  Rosa era sencilla y profunda, su constante sonrisa la acercaba todo el mundo ella escuchaba, acogía comprendía, pero todo ello no la desviaba un ápice de su camino, se sentía llamada a una misión y quería ser fiel a esta misión, físicamente era pequeñita, pero ni su físico ni su humildad que ejercía constantemente, le restaron nunca su autoridad innata, que basaba siempre en el estudio profundo nunca al capricho.

 Era organizada y muy disciplinada con ella misma, eso hacía posible su agotadora actividad. No le gustaba conducir pero hizo muchísimos kms.. Le gustaba visitar todas las parroquias y quería tener contacto con todos, y no podemos olvidar que la Archidiócesis de Barcelona era muy extensa. A la hora del almuerzo era muy puntual excepción hecha, de cuando tenía alguna comida fuera, pero a la hora de la cena no se sabía nunca la hora de llegar, daba muchas conferencias y estas no podían empezar antes de las ocho de la tarde y si era muy lejos de Barcelona llegaba muy tarde y sin cenar.

  De todo lo que hemos explicado de su gran actividad no podemos soslayar que lo que más importancia tenía en su vida era la oración. Su agenda podía estar atiborrada de actividades pero siempre encontraba espacio para lo más importante, la plegaria. En su habitación dos libros tenía siempre a mano “La Liturgia de las Horas” y la Biblia, son los libros que se notan más usados.

 Como ya ha quedado plenamente demostrado anteriormente, debemos resaltar su vocación mariana, siempre encontraba tiempo para ir a rogar a la Moreneta y estar en contacto con la comunidad Benedictina, era su manera de reforzar su espíritu.

     Lourdes, ella participó activamente, como ya hemos resaltado, en el Peregrinaje de la Juventud, es indudable que este peregrinación causó honda mella en su corazón, tanto que cuando en Junio de 2003, no pudo asistir a causa de su enfermedad, recibió una llamada telefónica de Roser VIilaró desde Lourdes y pudo oír el Virolai, que cataban los peregrinos catalanes en la procesión de las antorchas, unas emocionadas lágrimas cambiaron por unos momentos su proverbial sonrisa.

 

 La hora de la verdad

    Cuando Rosa regresó del encuentro de Cuatro Vientos en Madrid, se sentía profundamente agotada, ella que siempre llevaba tanta actividad y que siempre estaba dispuesta a colaborar en cualquier trabajo, tanto intelectual como físico, ahora no podía hacer nada, todo le cansaba y respiraba con mucha dificultad.

 

      En el hospital de la Cruz Roja, su primo el Dr. Jaume Padró tuvo que darle la triste noticia, tenía cáncer de pulmón. Ella dijo a su padre que la acompañaba “no me da miedo morir, vengo de Dios y voy a Dios, lo que me da miedo es sufrir”  temía no estar a la altura de las circunstancias, pero lo que si podemos afirmar con toda rotundidad es que durante toda la enfermedad, más de ocho meses, supo estar siempre con la sonrisa puesta, sin dejarse vencer por el dolor, dando ánimos a lo que estaban a su alrededor y nunca habló de la muerte. Su madre dijo “estando a su lado tocamos trocitos de Cielo”.

 

 

      Durante todo el largo proceso, siguió escribiendo y sobretodo rezando. Las misas que oyó tanto en el Hospital de Barcelona como en casa y que celebraba su hermano Mn Antonio, emocionaba ver su devoción. Siguió escribiendo los comentarios del evangelio en la Hoja Diocesana, al igual que lo hizo durante muchos años, pero estos escritos durante su enfermedad tienen una especial emoción se llegaron a publicar dos después de haber fallecido. Cabe contar una anécdota de su última noche, era tanta la dificultad respiratoria que con los brazos se cogía las rodillas para poder respirar siquiera un poquito, como no podía dormir le dijo a su padre “como no puedo dormir estoy pensando en el comentario del Evangelio Y YA LO TENGO RESUELTO”.    

 

  Durante su enfermedad recibió muchas visitas, por su dificultad respiratoria podía hablar poco, pero sonreía a todos y les agradecía la visita, cuando salía acompañada de su padre que llevaba la mochila de oxígeno, le cogía fuerte del brazo y le decía “o que bien papá

A las once de la mañana del día 5 de enero, su hermano inició una plegaria y rezó un Padrenuestro. Durante toda la enfermedad cuando su padre entraba en la habitación, tanto en su casa como en el hospital, se cogían de las manos y rezaban un Padrenuestro.

 

 

      Por eso damos gracias a Dios que sus últimos momentos fuesen rezando el Padrenuestro.

Cerró los ojos y la habitación del Hospital de Barcelona se fue llenando de familiares y amigos. A las seis y diez de la tarde dio su último suspiro. Sus padres le dieron el último beso y dijeron “DAMOS GRACIAS A DIOS POR HABER TENIDO UNA HIJA COMO ROSA!"

 

 

      El día 7 de enero se celebró la Eucaristía en la iglesia de San Agustín, de donde era párroco su hermano, presidió la Eucaristía el Cardenal Ricard Mª Carles. Concelebraban su hermano Mn.Antonio, los Obispos Auxiliares de Barcelona, Joan Carrera, Pere Tena, y Josep Ángel Saiz y los Obispos de Gerona Cares Solé y de Lérida Francesc Ciuraneta, juntamente con unos dos cientos sacerdotes.

  La Iglesia estaba abarrotada de fieles de todas clase y condición pero todos con gran emoción y devoción, seguro que no la olvidarán nunca más.

 

      El Cardenal dijo “dije una vez que Rosa era un ángel de Dios entre nosotros, era muy humana y ha sido una gran cristiana”.

      El llorado Obispo Carrera, que ya se habrá encontrado con Rosa, dijo “Gracias Rosa porqué el testimonio de tu vida hace crecer nuestra autoestima eclesial, creeremos como tú que la evangelización de los jóvenes de hoy es posible. Miremos de ser como tú has sido y nos has enseñado. HOY ROSA ENTERRARÉMOS TU CUERPO, PERO EL MENSAJE DE TU VIDA….NO LO ENTERRARÉMOS NUNCA".

 

Finalmente su padre, dando gracias a todos los asistente dijo “Lloro pero no estoy triste, tener una hija como Rosa es un don y estoy muy agradecido al SEÑOR".

 

      Ciertamente las lágrimas de muchísimos de los asistentes, no eran de dolor, eran de emoción y sobre todo de esperanza en CRISTO RESUCITADO.

 

 

 Sr. Joan Deulofeu